Informe del FBI acusa al régimen de Maduro de utilizar al Tren de Aragua para desestabilizar a Chile y otros países

Un reciente informe de inteligencia del FBI revela que altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro, entre ellos la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro Diosdado Cabello, estarían utilizando a la banda criminal venezolana Tren de Aragua (TdA) para planificar operaciones violentas y desestabilizadoras en varios países de América Latina, incluyendo Chile, Ecuador, Perú y Colombia, además de Estados Unidos.

El memorándum, entregado por el gobierno de Donald Trump a un juez federal, señala que algunos miembros del TdA son empleados como agentes para promover la agenda del régimen venezolano, incluso facilitando su migración a Estados Unidos para socavar la seguridad pública y atacar a la diáspora venezolana crítica de Maduro.

Según el FBI, en un horizonte de 6 a 18 meses es probable que funcionarios del régimen intenten usar al TdA para amenazar, secuestrar y asesinar opositores venezolanos exiliados, generando una crisis de confianza en las fuerzas de seguridad que los protegen en el extranjero.

El documento también detalla que en 2023 hubo presencia en Caracas de personas con uniformes militares y miembros sirios vinculados a planes para usar al Tren de Aragua como fuerza intermediaria para desestabilizar gobiernos de Chile, Perú y Estados Unidos.

Además, se menciona una colaboración entre Cabello, el TdA y el Cártel Jalisco Nueva Generación para planificar ataques violentos en Chile y Ecuador.

El informe pone como ejemplo el secuestro y asesinato en Chile del exteniente venezolano Ronald Ojeda, crítico abierto de Maduro, crimen que según el fiscal chileno habría sido orquestado desde Venezuela, aunque el régimen ha calificado el caso como una operación de falsa bandera.

No obstante, el informe del FBI ha sido cuestionado por otras agencias estadounidenses, como la NSA y la CIA, que consideran que aunque el Tren de Aragua opera en Venezuela, no hay evidencia clara de que el régimen dirija sus movimientos en Estados Unidos. Asimismo, se destaca que la acusación del FBI se basa en testimonios limitados, incluyendo migrantes.

Este reporte marca un giro en la estrategia del FBI bajo la administración Trump, que ha priorizado la vigilancia y deportación de migrantes vinculados a organizaciones criminales, en contraste con enfoques previos centrados en terrorismo y espionaje.