Evo Morales en crisis: acusado de abuso sexual a menor y excluido de elecciones

Evo Morales, considerado durante años el líder más influyente de Bolivia y referente de la izquierda latinoamericana, atraviesa la etapa más crítica de su carrera.

Marginado de las elecciones presidenciales de este domingo, con un apoyo popular en caída y bajo la presión de una orden de detención por presunto abuso de una menor, el exmandatario aimara de 65 años busca sobrevivir políticamente en medio de un escenario adverso.

Morales gobernó el país en tres mandatos consecutivos entre 2006 y 2019. Esta vez aspiraba a un cuarto período, pero la ley boliviana solo permite una reelección, lo que frustró sus intenciones de volver al poder. La disputa interna con el presidente Luis Arce fracturó al Movimiento al Socialismo (MAS) y redujo su respaldo a núcleos duros como sus bases en El Alto y los productores cocaleros de Cochabamba.

El expresidente encabezó protestas y bloqueos contra el Gobierno, acusando un complot para excluirlo de la carrera electoral. Sin embargo, las movilizaciones generaron rechazo social y terminaron siendo levantadas. Actualmente, Morales impulsa el voto nulo como señal de rechazo a los comicios que califica de “amañados”.

Analistas advierten que su enfrentamiento con Arce debilitó las opciones de la izquierda en estas elecciones. “Evo Morales tuvo un liderazgo muy significativo, pero no tuvo la mirada estratégica del repliegue en el momento oportuno”, señaló el sociólogo Juan Carlos Núñez de la Fundación Jubileo. El internacionalista Pablo Calderón, de la Northeastern University de Londres, agregó que “siempre tendrá seguidores fieles, sin importar lo que pase, y eso es peligroso, porque se convierte en un culto a la personalidad”.

A la crisis política se suma su delicada situación judicial. Morales enfrenta una investigación por presunto abuso sexual y trata de personas. La fiscalía lo acusa de haber mantenido en 2015 una relación con una adolescente de 15 años, con quien habría tenido una hija, y de otorgar beneficios a su familia a cambio de su compañía. El exmandatario no se ha presentado a declarar y actualmente pesa sobre él una orden de detención.

Desde que comenzó la investigación, Morales se refugió en El Chapare, bastión cocalero en el centro de Bolivia, donde cuenta con la protección de sus bases. Pese a ello, sus adversarios políticos, especialmente desde la derecha, han prometido arrestarlo en caso de llegar al poder.

El propio Morales rechaza las versiones sobre un posible exilio. “No me voy a escapar. Me voy a defender, no me voy a ir. Dicen que me voy a escapar a Cuba, pero no lo haré”, aseguró el exmandatario, quien enfrenta un escenario que amenaza con manchar de forma definitiva su legado político.