Puerto San Antonio ingresa Adenda Excepcional al SEIA y queda a la espera de su resolución ambiental

Proyecto estratégico

La Empresa Portuaria San Antonio culminó seis años de estudios ambientales con la entrega de la Adenda Excepcional al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental. El proyecto, que contempla una inversión de US$ 4.450 millones, busca triplicar la capacidad portuaria antes del escenario de saturación proyectado para 2034.

Con el ingreso de la Adenda Excepcional al SEIA, el proyecto Puerto Exterior de San Antonio cerró su etapa técnica dentro del proceso de evaluación ambiental y quedó a la espera de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA). La iniciativa, considerada la mayor obra portuaria en la historia del país, apunta a fortalecer la competitividad del comercio exterior chileno y asegurar un desarrollo compatible con el entorno urbano y ambiental de la comuna.

La entrega del documento final marca el término de un proceso que se extendió por seis años, período en el que el diseño original fue ajustado mediante tres adendas y sucesivos procesos de participación ciudadana. Según explicó el gerente general de Puerto San Antonio, Ramón Castañeda Ponce, “este hito refleja un estándar exigente: demostrar que una infraestructura estratégica puede elevar el desempeño ambiental, mejorar la calidad de vida de los sanantoninos y fortalecer el crecimiento del país, generando además miles de puestos de empleo local directo en las etapas de construcción y de operación del nuevo puerto”.

El ejecutivo añadió que “en materia ambiental, el proceso de evaluación posibilitó una evolución positiva del proyecto a través de tres sucesivas adendas e igual número de procesos de participación ciudadana, eliminando impactos originalmente relevantes y consolidando un diseño optimizado”.

Protección ambiental y nuevos espacios públicos

Uno de los ejes centrales del proyecto es la protección del humedal urbano Lagunas Ojos de Mar. El diseño considera la creación del Parque Lagunas de Llolleo, con infraestructura educativa y miradores, además del Paseo El Molo —un nuevo espacio recreativo de aproximadamente 1,5 kilómetros sobre el molo de abrigo— y la remodelación del Parque DyR. En conjunto, estas iniciativas sumarán cerca de 60 hectáreas de áreas verdes y espacios públicos.

“Este desempeño superior del proyecto se sustenta en tecnologías y estándares que minimizan los impactos tanto en la etapa de construcción de las obras como en la operación de los nuevos terminales. Así, la modernización de la operación portuaria contempla avanzar en un plan de protección ambiental y de creación de nuevos espacios públicos que genera un círculo virtuoso en el desarrollo urbano de la ciudad”, sostuvo Castañeda.

En el ámbito social y productivo, la propuesta incluye un Programa de Apoyo a la Pesca Artesanal con inversiones en infraestructura para las caletas San Pedro-Pacheco Altamirano, Puertecito y Boca del Río Maipo. También se contemplan medidas para fortalecer prácticas tradicionales como la pesca con chinchorro y acciones participativas con grupos indígenas en la desembocadura del río Maipo.

Además, el proyecto incorpora ajustes logísticos relevantes, como la eliminación del tránsito de camiones con rocas por sectores habitados de San Juan, modificando el trayecto hacia la Ruta 66 variante San Juan. Paralelamente, se desarrolla un plan de reasentamiento para la comunidad Juan Aspeé, diseñado de manera colaborativa con sus residentes.

Capacidad, inversión y punto crítico

Puerto Exterior contempla una inversión público-privada de US$ 4.450 millones y proyecta la construcción de dos terminales de 1.730 metros cada uno. La infraestructura permitirá triplicar la capacidad actual hasta alcanzar 6 millones de TEU anuales y atender simultáneamente ocho naves Post New Panamax.

Castañeda advirtió que “la demanda logística y el aumento sostenido del intercambio comercial del país confirman la urgencia de anticiparse a un escenario de saturación portuaria”. Recordó que en 2025 el puerto superó los 2 millones de TEU transferidos, acercándose al límite operativo actual de 2,65 millones, cuyo máximo se proyecta entre 2033 y 2034.

“El proyecto, que es una política de Estado sostenida por cuatro gobiernos, generará un significativo beneficio y una elevada rentabilidad social, impulsando un crecimiento del 25% en el PIB provincial y asegurando 200 mil empleos a nivel nacional”, afirmó. Asimismo, advirtió que postergar decisiones podría traducirse en congestión portuaria, mayores costos logísticos y pérdida de competitividad, considerando que más del 90% del comercio exterior chileno se realiza por vía marítima.

Desde la perspectiva socioambiental, el gerente general enfatizó que “el escenario sin el proyecto no es neutro”, ya que la saturación proyectada profundizaría externalidades urbanas y ambientales. En contraste, aseguró que la materialización de Puerto Exterior permitirá absorber el crecimiento del comercio marítimo con mayor eficiencia logística, una operación más limpia y un diseño enfocado en la convivencia armónica con la ciudad.

Con la Adenda Excepcional ya ingresada al SEIA, el proyecto entra ahora en su fase decisiva: la espera de la Resolución de Calificación Ambiental que definirá el futuro de la principal apuesta portuaria de Chile.